lunes, junio 02, 2003

Bueno, ahora que he hecho inventario de estos dos meses, pródigos en profundidad y propensos a extensos monólogos socráticos, voy a hablar de algo intranscendente... mi fin de semana:

Viernes: Celebramos que Cándido (un compañero del curro) por fin se ha sacado la plaza de funcionario del estado. Hay comida y bebida a mansalva, risas y cantidad de buen rollo. Este departamento es la caña, aparte el único de todo el Centro de Cálculo en el que se permite fumar. Le he regalado una pipa a Cándido, mi primera y preferida, amen de un atacador, un paquete de tabaco de cereza, y todo mi cariño. Eso en el curro, que luego seguimos en un bareto próximo a Cuatro Caminos. Luego acompañé a casa a otra amiga del curro y al llegar, después de hacer compra en el AhorraMás hacemos una mezcla extraña (no me acuerdo del nombre) pero que estaba de muerte. La receta es: una botella de ginebra, un kilo de miel, dos litros de agua, y el zumo de un kilo de limones exprimido, todo mezcladito y removido. Buenísimo. Luego permití que ella y su novio me machacasen sin compasión al Tekken 4. Vuelvo a mi casa a dormir que mañana hay algo especial, y pasado es el cumple de este chico.

Sábado: Compro una pipa de agua (hablaré de ellas otro día) para regalársela a un amigo que cumple años el domingo, preciosa. Cojo la Renfe y llego a la estación de Las Rozas donde me espera Cándido. Comemos en su casa, con sus padres (muy majos) y su hermana (muy guapa) una paella (buenísima), especialidad de la casa (muy grande). Partimos luego hacia un pueblecito llamado Fresnedilla de la Oliva, al lado de Valdemorillo. Nuestros compañeros de viaje nos siguen, hasta que se pierden. Volvamos a buscarlos. Finalmente llegamos allí sobre las cuatro de la tarde, dispuestos a disfrutar y a descargar adrenalina. Jujuju... que diver... pistolas de aire comprimido, balas de pintura, cantidad de campo para hacer el bestia... promete. El sitio en el que estuvimos es este: http://galeon.hispavista.com/paintballmadrid/. Estuvimos cerca de cuatro horas y aun tengo agujetas. Qué paliza, pero qué divertido. Aun tengo los morados de las balas. Luego unas cervezas frías en el pueblo mientras comentábamos la encarnizada batalla (pero encarnizada de verdad) hasta que se nos pone a llover y levantamos el campamento. Cándido me invita a quedarme a dormir en su casa, idea muy atractiva. Llegamos. Ducha (dios... una bañera, se me saltan las lágrimas: esto sí es una baño), cenita ligera (muy agradable) y a la cama después de fumarnos algo que tenía este por ahí ;) Caigo en la más absoluta inconsciencia a los quince segundos de acostarme.

Domingo: Despierto totalmente renovado y con ganas de hacer cosas. Tenemos cumpleaños en la piscina de Acacias y la cosa promete estar bien. Me asomo a la ventana y veo que el cielo está cubierto de nubes y no tiene aspecto de mejorar. Encima hace frío. Pero al mal tiempo buena cara. Saco a este de la cama, desayunamos y salimos para Madrid. Llegamos a casa de este chaval (la del viernes) y nos los encontramos jugando al Matrix en la Play. No pasa mucho tiempo hasta que estamos todos viciados, fumando en la pipa de agua, bebiendo cerveza y gritando cosas como "Mata a ese desgraciado poli" o "Vuélale las pelotas con el rifle". La verdad es que el juego mola. En esto que nos asomamos cuatro horas después y descubrimos que ha salido el sol. Salimos para la piscina de Acacias (no sabía ni que existía; claro, es lo malo de una ciudad tan grande) armados con la extraña mezcla alcohólica del viernes y con una baraja de cartas. ¿Qué más se puede pedir para pasar una buena tarde? El agua está congelada y pasamos más tiempo fuera que dentro. Yo me dedico a alegrarme la vista (bendita operación de los ojos, es el mejor dinero que he invertido e invertiré) con las señoritas que doran, tuestan, y en algunos casos enrojecen, sus cuerpos al curiosamente mortecino sol de Junio. Hacemos amarracos con los tickets de la piscina (como venga el segurata y nos diga que nos hemos saltado la valla verás que risa) y comenzamos a hacer amistosas rondas de mus. La tarde pasa perezosamente y nosotros, por no llevar la contraria, también, mientras se oyen risas, chapuzones, golpes de balón de playa contra cabezas de veteranas señoras, y la horrible música que sale de los altavoces de la piscina. Se nos acaba la botella del "preparado". Que no cunda el pánico que hay otra; no tarda en caer. Nos cierran esto, de manera que volvemos a casa de estos chavales con la agradable perspectiva de jugar a un juego de Snowboard mientras bebemos y nos machacamos una pizza italiana de las de verdad. Tenemos éxito y hacemos exactamente eso, con el añadido de que hay alitas de pollo y una pipa de agua que alguna buena persona regaló a la pareja. Acompaño a Cándido a Moncloa para que pille el bus, y yo me retiro a casa con la intención de avanzar con El Quijote y luego irme a dormir. Sólo hago lo segundo. Buenas noches.

INVENTARIO

Pues aquí estoy, casi dos meses después. Sigo vivo, que no es poco.
Mamma mía, vaya dos mesecitos que he pasado. Han sucedido tantas y tantas cosas... la gran mayoría malas, por cierto. Pero también ha habido momentos de felicidad como nunca antes había vivido.

En estos dos meses he aprendido a odiar y a amar, a ayudar y a dejar que me ayuden. He redescubierto que mi padre es un tío cojonudo, y que Madrid, como decía Sabina, es una ciudad invivible pero insustituible, pero más de lo segundo que de lo primero. He sido consciente de que puedo hacer hacer mucho daño y mucho bien de una forma totalmente inconsciente, y a librarme de la culpa que genera lo primero y a empezar a premiarme cuando consigo lo segundo.

He aprendido a luchar por lo que es mío, a dejarme llevar por la corriente, a nadar contra ella cuando es necesario, y a saber a diferencia qué gente es la mía de la que no lo es. He descubierto que puedes llegar a querer entrañablemente a una persona después de sólo unos minutos de conversación. He aprendido que lo que hago puede servir para algo bueno, y que mis manos se mueren por acariciar y por hacer cosas bonitas, y que se les dan bien ambas cosas; que los besos sin amor no saben igual que los besos que te da una persona que te ama; que realmente he tenido que hacer algo muy bueno en una vida anterior para poder conocer en esta a esas pocas (muy pocas) personas por las que daría la vida entera.

He aprendido que hacer ejercicio es bueno para la mente y para el cuerpo, que las agujetas se acaban pasando, que aun conservo el corazón y la energía de aquel niño que era el más rápido de la clase y que saltaba más alto que nadie cuando jugaba al baloncesto. Que mis brazos aguantan mi peso en el aire y en el agua y que mi cuerpo se merece que lo cuide un poco. He aprendido que para algunas mujeres el pelo en el pecho resulta sexy. He descubierto que cada vez tengo menos pelo en la cabeza, pero que llevar el pelo largo me gusta.

He aprendido que del amor al odio hay un paso, pero que ese amor que muta tan deprisa tiene más de necesidad que de amor. Que la miel y la hiel se diferencia en sólo una letra, y a veces aun menos. Gracias Sofía, por darme tu amor y tu odio, tan puros ambos. Te deseo lo mejor de todo corazón.

Por último he aprendido que tenía miedo de enamorarme y miedo de que alguien se enamorase de mí. Intenté solucionarlo directamente dejando de besar y de acariciar (durante cerca de tres meses)... pero estaba equivocado. Qué dulce resulta vencer la tentación sucumbiendo de lleno en sus brazos, qué feliz me siento ahora que sé que puedo amar. Gracias Irene... mil veces gracias. Te amo.

miércoles, abril 09, 2003

Pues parece que sí que funcina.
Acabo de terminar de hablar con una amiga de Pamplona. Je... qué cosas, en Pamplona solamente tengo amigas, no tengo ningún anigo digno de tal nombre. No alcanzo a adivinar la razón, pero tampoco me importa. Son chicas especiales. Esta última también. A pesar de que solamente tiene 17 añitos no deja nunca de sorprenderme la madurez intelectual que tiene. Solemos tener conversaciones muy largas vía MSN, sobre cualquier tema. Cuando tenga 20 o 21 esa chica va a ser destroyer. Solamente espero que la vida le reserve los palos gordos para cuando sea un poco más mayor, o de lo contrario, con su inteligencia, se convertirá probablemente es una chica amargada de la vida. Esperemos que no.

Ahora mismo estoy con la saga de Caballo de Troya, concretamente con el libro 3 del misterioso diario del mayor norteamericano conocido por Jasón. Es tan interesante leer una visión distinta de la persona de Jesús de Nazaret... me están encantando los libros, sobretodo el primero, que es uno de los mejores que he leido. Desde aquí lo recomiendo... siempre y cuando no se sea cristiano cerrado a nuevas ideas (aunque las ideas de Caballo de Troya no tienen nada de nuevo, pero en fin, todo sea por ser políticamente correctos con la "religión").

Hoy otra chica de Pamplona (aunque ésta está viviendo en Madrid) me ha invitado a comer mañana en su casa. Yo al principio acepté, pero luego me enteré de que iba a ser una reunión multitudinaria, y al final he pasado de ir. Aunque el programa de festejos (consistente en ver videos de Les Luthiers, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, etc, videos, que por cierto, tengo que proveer yo) me agrada, de ahora en adelante los compañeros de la Sociedad Tolkien Española me van a ver poco en situaciones donde seamos más de cuatro o cinco. La voz de la experiencia me dice que no estaría de más que dejase de hacer cosas que me hunden y en vez de eso me anima a hacer cosas que me gusten.

Y no es que la gente de la STE sea mala. No... lo que ocurre es que me he dado cuenta de que es gente "normal", es decir, "gente". Y también que tengo pocas cosas en común con ella en el sentido de "gente", de grupo. He conocido a personas tremendamente especiales dentro de la STE y la verdad es que como más cómodo me siento es cuando no salgo del ámbito personal de un tete a tete, o de una cena de unos pocos amigos. Las macroreuniones no me gustan. Eso dejando aparte el hecho de que suelen ir acompañadas de malos (o buenos) rollos, que luego son comentados por la gente de la sociedad.

Je... esa es otra ¿A que es curioso que en una sociedad literaria (esto de "literaria" es teoría) se preste más atención a quien se ha liado con quien (el porcentaje de damas y caballeros de la STE permite que haya numerosos intercambios de esta índole, más que de ninguna otra), o al número de jarras de cerveza que es capaz de ingerir fulanitil el Elfo, o a lo que se desbarró en tal reunión (los niveles de desbarre en la STE alcanzan cotas inconmensurables)?
Pues no, mira, la cosa es que no es curioso. Es más... es algo que puede considerarse normal y corriente, tanto como la gente de la sociedad. Y yo que pensaba que eran especiales... craso error por mi parte el haber dotado a un colectivo tan heterogéneo de la etiqueta "Esta gente es especial", frase que antes solía decir mucho. Craso error por mi parte el haber dejado volar mi imaginación y el haber pensado que realmente había encontrado a mi gente.

Yo no tengo gente, no tengo colectivo. Solamente tengo a algunas personas que como gotas de rocío caen de la hoja de helecho de la "masa" solamente para que yo las vea durante un instante fugaz (No es más lo que estamos en esta vida). Durante ese breve tiempo nos hacemos compañía, soñamos juntos, reimos juntos, lloramos juntos. Y luego simplemente... nada. Pero qué momentos, valen una vida entera. ¿A que sí?

Venimos solos y nos vamos solos. Realmente, todo este estar juntos, toda esta gran reunión, toda esta gran obra de treatro, toda esta gran película, toda esta gran sala de espera de la estación de Atocha que es la vida... es algo efímero, irreal. Estás esperando en la estación, y mientras tanto la gente pelea, discute, se preocupa a tu alrededor. Lo que han olvidado es que pronto o tarde (usualmente más pronto que tarde) vendrá el tren, el que sea y cuando sea, y después... nos habremos ido para siempre.

Este viajero cansado se va a la cama.

PD: Aunque pueda parecerlo, esta no es una entrada fatalista ni nada por el estilo, sino todo lo contrario. A ver si somos capaces de captar el mensaje (sobre todo yo).



martes, abril 08, 2003

Bueno, al final me he decidido a ponerle un artefacto al blog para que me podais dejar comentarios. A ver si funciona.

lunes, abril 07, 2003

Este es el primer blog que escribo desde el curro.
Es lo bueno de ser empleado del estado. De vez en cuando, dada la vertiginosa velocidad a la que se mueve todo aquí, los tiempos muertos en los que no hay nada que hacer son frecuentes. Curiosamente son los que más me agobian. Voy a liarme con el Javascript, a ver si con un poco de suerte aprendo algo.

jueves, abril 03, 2003


Es algo tan amargo cuando un amigo te traiciona... cuando sabes que nada de lo que hagas o digas le hará cambiar de opinión... cuando sabes que esa persona en realidad no es tu amigo, sino un conocido más...

Esta es la peor semana que recuerdo en mucho tiempo. En muchísimo. Me hacen falta mis amigos alrededor. Pero no quiero llamarlos porque no quiero que se coman mierda que a fín de cuentas es solamente mía. Estoy dipuesto a ser egoista, pero hasta cierto punto solamente. Bastantes cosas malas tiene la vida como para encima ser yo un productor de preocupaciones para mi gente. Pero claro, la cosa es que ellos saben que no estoy bien, que estoy triste, que este marinero ahora mismo atraviesa aguas turbulentas. Si supieran...

Hoy le he dado una revista a una compañera de la sociedad Tolkien, por encargo de otro amigo de la misma sociedad. Cuando la ha visto, ella se ha puesto a saltar y a gritar, muy en su línea, de los ilusionada que estaba. Incluso he sido tan tonto de pensar que me iba a dar las gracias por llevársela, a pesar de haberme quedado expresamente para dársela. Pero no... lo único que ha acertado a decir ha sido "Dale las gracias a (nombre) de mi parte". Aunque ha sido algo anecdótico, dado que sé a ciencia cierta que esa compañera no me traga desde hace tiempo.

Estoy pensando... ¿qué pensará la gente al leer estas subjetivas líneas? Porque evidentemente esta compañera, que aquí aparece como aparece, tendría algo que decir al respecto. Pero no voy a preocuparme demasiado por ser objetivo. A fin de cuentas este es mi cuaderno de bitácora, y de nadie más.

Es curioso... nunca creí que llegaría a aprender, pero este fin de semana pasado he aprendido a odiar con toda mi alma, a despreciar con todo mi corazón. Qué cosas... qué cosas... es una sensación nueva notar que el odio corre por tus venas, que te nutre de energía, que eres capaz de hacer cosas que nunca te habías planteado, cuando el odio se ha convertido en El Señor. Je, ahora comprendo perfectamente a Darth Vader, comprendo lo facil que es conseguir que el odio pase a ser el centro de tu existencia, lo cómodo y lo corto que es ese camino para conseguir tus abjetivos. Creo que me hace falta una buena catarsis... una catarsis de verdad, como pisarle la cara a cierta persona que tengo en mente ahora mismo. Oh si... cómo me gustaría. A lo mejor llamo a esa persona y lo hago. Total, tanta negatividad hay en el mundo que seguramente un poquito más no se note.
Solamente pensando en la cara de sorpresa que pondría, en la expresión de sus ojos, en golpearle como a un saco, en sacudirle hasta cansarme... es que noto cómo hasta la depresión y la tristeza desaparecen y me siento vivo otra vez. Curioso curioso... comprendo ahora muchas cosas.